16 de octubre de 2012

Una ola, de esas que te alcanzan y te tiran. Una ola que te da vueltas, que te desorienta, que te deja incluso sin respirar. Y cuando crees que has salido de la ola, la siguiente te da más fuerte, te tira más lejos, hace que te pierdas. Solo hay una cosa que te puede sacar de las olas: una mano. Un brazo que tire fuerte de ti, que te haga levantarte, te oriente y de ayude a respirar. 
Yo necesito esa mano.


No hay comentarios:

Publicar un comentario