No es lo mismo creer que Santi Balmes en un Dios a comprobar que Santi Balmes es el Dios.No es lo mismo que se te erice el vello con De las dudas infinitas a oírle a él susurrarla en directo.
No es lo mismo sentir Mi Realidad que sentirte esa pequeña parte de su Realidad.
No es igual oir el nombre de Kakkmaddafakka que terminar el concierto y correr a comprarte su camiseta.
Es diferente gritar Ruby que saltarla y vivirla rodeada de miles de personas.
Es distinto cantar That's not my name que sentir como vibra en el suelo.
No es igual igual conocer Living in America que cantarla como si de un himno de vida se tratase.
Es diferente haber bailado hasta la saciedad Let's dance to Joy Division que darlo todo allí cuando no puedes ni con tu alma.
Y, por encima de todas las cosas, es diferente ver al Dios Santi Balmes, que mientras el susurra en el escenario ella y yo nos susurremos mutuamente, que Kakkmaddafakka se haya convertido en nuestro grupo, saltar Ruby con ella, hacer vibrar el suelo con ella al lado, darnos la mano en Living in America y bailar con todas nuestras ganas. Es diferente vivir el festival de tu vida con tu mejor amiga al lado.





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